El riesgo que representan los huracanes en las zonas turísticas de México es evaluado, y las tendencias en los desarrollos hoteleros son analizadas después de estas incursiones catastróficas. Perfiles de riesgo son generados para las zonas hoteleras de México, sustentados por 150 años de datos sobre rastreos a huracanes, trazados utilizando interfaz GIS. Los centros vacacionales en Yucatán tienen una alta frecuencia de huracanes, con un elevado número de tormentas en las categorías 4 y 5. Datos hoteleros para las zonas turísticas confirman los impactos severos en los negocios tras eventos huracanados. Aunque los daños personales y las pérdidas son incalculables, la destrucción relacionada con desastres puede dar impulso a esquemas de redesarrollo. El impacto de Wilma en Cancún (2005) demuestra que la llegada de turistas y la ocupación de habitaciones descendió considerablemente, pero dio impulso a una renovación de desarrollos turísticos que promovieron la recuperación. Los fenómenos climatológicos representan un riesgo para las inversiones en bienes raíces y los centros vacacionales son especialmente vulnerables, debido a la naturaleza de los contratos de alquiler a corto plazo y la volatilidad generalizada en épocas de temporada. El empeoramiento de las condiciones climatológicas y el incremento en la densidad de los desarrollos costeros implica que estos riegos se intensificarán. Visualizados de manera optimista, estos eventos han demostrado que pueden ser impulsadores para la renovación y la actualización de desarrollos.

The risk posed by hurricane events in Mexican tourism zones is assessed and hotel/resort development trends after catastrophic events are analyzed. Risk profiles are developed for major hotel/resort zones of Mexico based on 150 years of storm-track data which are plotted using GIS buffering. Yucatan resort centers have a very high frequency of hurricane events with a higher number of category 4 and 5 storms. Hotel data for tourist zones confirm the severe impacts to business following hurricane events. Although personal damages and losses are incalculable, disaster- related destruction can be the catalyst for redevelopment schemes. Wilma’s impacts in Cancun (2005), show that tourist arrivals/room occupancy fell considerably but gave impetus to a renewed round of tourism-related development which spurred recovery. Weather-related phenomena pose specific risks to real estate investment and hotels/resorts are especially vulnerable given the short- lease nature of contracts and the overall seasonality/volatility of demand. Climatic conditions will likely worsen in future and the greater density of coastal development, implies that these risks will intensify. More optimistically, these events have shown to be catalysts for renewal and update of stock.